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martes, 4 de diciembre de 2012

EPISODES - ¿Una broma de mal gusto?


Una nueva Sitcom, pocos capítulos, medio británica medio americana, de los creadores de Friends, con una pareja de guionistas como protagonistas y muchas otras cosas hacían presagiar que estaba ante un nuevo producto realmente bueno y atractivo, pero... PAM! Batacazo! Y de los gordos.

¿En qué momento pensaron que esto podría hacer gracia a alguien? De sitcom solo tiene lo de pocos personajes, porque incluso los escenarios y el ritmo son desmesurados. Y es que tras haber visto los dos primeros capítulos, y porque medio me obligué, simplemente conseguí reírme, y bastante, con el personaje de Myra (la experta en comedia con la risa más horrible del mundo). Pero claro, de un capítulo de 30 minutos no es suficiente salvar un personaje que encima es anecdótico.



La historia de pareja protagonista superfeliz que poco a poco se va rompiendo nos la sabemos todos y sinceramente ya cansa. Y la comedia por contraste entre británicos y americanos es ya todo un clásico, aburrido.

La introducción de Matt LeBlanc interpretándose a si mismo me parece una de las peores decisiones nunca tomadas, además de absurda y cero justificada. "Hagamos una serie de ficción con todo inventado, pero metamos a una super estrella de la comedia interpretándose a si mismo" debió de sonar bien en la cabeza de alguien (y de muchos "alguienes" que dieron luz verde a la serie), pero en la práctica no funciona muy bien.

En definitiva "Episodes" es cero divertida, muy poco interesante y con mínimas características salvables. Desde luego no pasaré al tercer capítulo. Esperaba más de Showtime, que me tiene acostumbrado a productos de mucha mayor calidad e interés.

viernes, 9 de septiembre de 2011

PARADOX - Una de policías adelantada


Aunque no soy muy fan de las series policiales, una amiga me recomendó ver “Paradox” y dado que es una miniserie de tan solo cinco capítulos me decidí a verla y lo que apareció en pantalla me sorprendió.

“Paradox” no es una serie más de investigaciones policiales, si no que en este caso, la policía recibe una serie de fotos de algo que va a suceder en un futuro y ellos deben investigar a contrarreloj para evitar que eso suceda. Lo bueno de esta serie es que mezcla lo “paranormal” a la perfección y consigue crear y mantener muy bien la tensión a lo largo de los capítulos, llegando al final del capítulo con el espectador completamente asfixiado por lo que está viendo.


Otra de las bazas fuertes de “Paradox” es la complejidad de los personajes y el gran acierto de implicarlos no sólo profesionalmente con el caso si no también personalmente. Cuando un personaje se juega algo más que una carrera profesional, los espectadores podemos empatizar y sufrir más por ellos. Las historias personales de cada uno de ellos, algunas más desarrolladas que otras, consiguen enriquecer la serie llenándola de matices que lo hacen un producto más apetecible y completo.

Otro elemento que ayuda mucho en este tipo de series es la cuenta atrás. Cuando hay cuenta atrás sabemos que hay un tiempo limitado y por lo tanto ayuda a crear tensión y a que el espectador pueda ser partícipe de cuánto es lo que hay en juego realmente. Además el final de cada capítulo está estirado al máximo, paralizando y alargando el tiempo, para de este modo retrasar el momento en que nosotros sabemos si el equipo de policías ha conseguido o no llevar a cabo su objetivo.


En definitiva, “Paradox” es una serie policial bastante diferente, muy corta pero intensa y consigue mantener al espectador en máxima tensión a lo largo de sus cinco capítulos, por lo tanto creo que es una opción muy recomendable. Es cierto que cada vez tengo más series británicas entre las que visiono y nunca dejan de sorprenderme en cuanto a innovación y diferenciación se refiere.

martes, 24 de mayo de 2011

SHAMELESS - ¿Británica o Americana? : ¡¡BRITÁNICA!!

Versión Británica
Hacía tiempo que le tenía ganas a esta serie, pero hasta que no llegase el parón de verano no podía ni planteármelo, a veces creo que necesitaría días de 48 horas. Pues bien, ese día ha llegado y por fin hoy me puse el piloto de “Shameless” y claro, llegaba la duda: ¿Versión británica o Versión Americana?
No es un secreto que las series británicas son de muy elevada calidad, pero también lo son las series americanas de Showtime, así que, ¿qué mejor forma de salir de dudas que viendo los dos pilotos?

Versión Americana
Por orden cronológica, primero me puse el capítulo británico, que se estrenó en Enero del 2004 y sólo puedo decir que me quedé sin palabras, es brillante. Después me puse el capítulo de la versión americana, que es de Enero del 2011, vamos de principios de este año y qué sorpresa cuando empezó y me di cuenta de que estaba viendo exactamente lo mismo, hasta con diálogos calcados de la original y es aquí cuando vino la decepción con la versión americana.

Me imaginaba una historia parecida, con unos personajes parecidos y unas situaciones parecidas, pero es que los guionistas americanos parece que agarraron el capítulo de la original y lo fotocopiaron. La única diferencia, que el capítulo de la versión americana dura unos diez minutos más, tiene un par de escenas nuevas y algunos mínimos cambios en los personajes y los diálogos, pero nada más.

Está claro que estamos hablando de siete años después, por lo que es cierto que la versión americana se diferencia de la británica en cuanto a imagen. Es un poco más innovadora a la hora de colocar la cámara y a la hora de atreverse con pantallas partidas y acciones que se ralentizan ayudando a crear dramatismo. Y también es cierto que la versión de Showtime está un poco americanizada, pero… ¿De verdad que esto es suficiente para crear una seña de identidad propia?

No sé cómo avanzan ninguna de las dos series, pero visto lo visto no me extrañaría nada que la versión americana siguiese paso a paso la versión británica creando una especia de copia siete años después.

Frank Gallagher: Británico
“Shameless” nos narra la historia de Frank Gallagher, un hombre alcohólico que tiene seis hijos. Bueno, en realidad nos cuenta la historia de seis hijos que tienen un padre alcohólico, porque el padre está tan ausente a lo largo del capítulo que no cobra especial protagonismo, aunque en la versión americana le dan un poco más de importancia, pero sin llegar a ser nada del otro mundo.

Frank Gallagher: Americano
En cuanto a los hijos, tenemos en primer lugar a Fiona. Es la mayor y por lo tanto se ha convertido en madre de cinco niños sin haberlo planeado. Es madura y es responsable. Pero no sé, mientras que la Fiona británica me ha conquistado desde el minuto cero, la americana no acabo de creérmela. Se ve más mayor, más adulta y no tiene el punto inocente de la británica, que es más dulce e inocente. La Fiona americana es una especie de “poligonera guarrilla” y la Fiona británica es una adolescente adorable y tierna.

Fiona y Steve : Británicos
Después tenemos a Steve, que es el chico que conoce Fiona en el capítulo piloto y que le trastoca todo su mundo. La chica que tiene miedo a enamorarse y que no puede evitar caer bajo el encanto de esa especie de príncipe azul del siglo XXI. Y volvemos a lo de antes: el Steve británico es mucho más adorable que el americano. No sé si es mi imaginación, pero los adolescentes de la serie británica lucen todos mucho más jóvenes y vulnerables que los de la versión americana, por lo que es mucho más fácil para mí identificarme con ellos.

Fiona y Steve: Americanos
Después, en cuanto a hijos con una cierta relevancia en la serie encontramos a Ian y Lip. Estos chicos son una especie de hermanos y mejores amigos y ya en el piloto deben de enfrontarse a sus verdaderos problemas y miedos, dejando mucho de su vida privada al descubierto. Lip descubre que su hermano Ian es gay y aunque su primera reacción es el rechazo, el amor de hermanos va dejando paso al entendimiento y a la comedia entre ambos. Y es aquí cuando vuelvo a lo mismo, los chicos británicos son mucho más vulnerables que los americanos, son más dulces y parece que se vayan a romper en cualquier momento.

Realmente “Shameless” nos ofrece a los espectadores un mundo muy interesante, bien diseñado y orquestado, que tiene todo lo necesario para hacer que nos removamos por dentro. Yo ya estoy deseando seguir empapándome de la familia Gallagher, pero si debo elegir, lo haré con la versión británica.

La familia Gallagher de Manchester parece más frágil, el padre está mucho más perdido y los hijos parecen mucho más vulnerables. Además, el universo que nos muestra es mucho más oscuro que la opción de Showtime. La ciudad parece más gris, la casa parece más apocalíptica. Tengo la sensación de que los americanos han hecho una versión mucho más limpia y eso, para mí, le resta mucho dramatismo y hace que pierda en credibilidad. Quiero seguir removiéndome y quiero hacerlo con un producto auténtico y potente que refleje lo más fielmente posible lo decadente que es la vida en la familia Gallagher.

viernes, 1 de abril de 2011

UPSTAIRS, DOWNSTAIRS - Al servicio de las series

                                   
Siguiendo la línea que me abrió “Downton Abbey” y tras fervientes recomendaciones de mucha gente, me he decidido a ver el capítulo piloto de “Upstairs, Downstairs” (Arriba y Abajo en España).
“Upstairs, Downstairs” es una serie británica que estuvo en antena desde el año 1971 al 1975. Al igual que en “Downton Abbey” se narran las aventuras de una casa de ricos, lo que pasa arriba (representado por los dueños) y lo que pasa abajo (representado por el servicio).
En el primer capítulo, la trama se centra principalmente en el “abajo”. Llega una nueva criada a trabajar y entra en periodo de prueba. La mayoría de sus compañeros desconfían de ella y no les agrada en absoluto. La chica tendrá que hacerlo lo mejor que pueda para conseguir ganarse el cariño de todos y conseguir el nuevo trabajo.
Al menos en este primer episodio me he quedado con ganas de saber más de los de “arriba”, que por cierto aún no los conocemos, a excepción de la señora y poco se nos ha mostrado de ella.
En este piloto, hay escenas increíblemente largas como el momento en el que los criados comen todos juntos, en las que el peso de la misma se carga sobre los diálogos y lejos de resultar pesada es una escena muy buena que consigue atrapar en todo momento. Probablemente esté muy acostumbrado al ritmo que se impone hoy en día en la televisión donde todo es acción y las escenas se van sucediendo unas tras otras a gran velocidad, por aquello de atrapar al espectador, pero esta es un claro ejemplo de cómo atraparnos sin recurrir a un ritmo desorbitado.


De momento, y a la espera de ver cómo va avanzando, ya he añadido “Upstairs, Downstairs” a mi lista de Seriedad-eS y ahora que han decidido retomarla y hacer un remake quiero ponerme al día para pillar los nuevos capítulos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

DOWNTON ABBEY - La época de las series de época

Arranco este blog con el que pretendo aportar mi visión sobre las mil y una series que me quitan el sueño (en sentido literal, lo del sueño digo). Y lo hago con una serie que consiguió lo que hasta ahora sólo habían logrado la primera temporada de “Prison Break”, las primeras de “Lost” y “Mad Men”: Engancharme hasta el nivel  de devorar un capítulo tras otro y terminarme la primera temporada del tirón.

La serie en cuestión es “Downton Abbey”, cuya primera temporada cuenta con siete capítulos que me he racionado para disfrutar en dos días. Bien es cierto que cualquier producto audiovisual de época me resulta atractivo a priori, pero cuando me senté a ver “Downton Abbey” no era consciente de lo que allí se me iba a mostrar.



Para ponernos en antecedentes, la serie arranca en el año 1912, el condado de Grantham se queda sin heredero tras el hundimiento del Titanic, por lo que comienza una cuenta atrás para encontrar un nuevo heredero o intentar que la hija mayor del conde pueda heredarlo todo.

¿Qué es lo que hace tan atractiva esta serie? Es muy sencillo y a la vez muy complicado de conseguir: LOS PERSONAJES. Si bien la producción es brillante (no olvidemos que estamos ante una de las series más caras de la historia) y la realización es excelente; son los magníficos personajes los que consiguen atrapar desde el minuto cero.

Un muy buen capítulo piloto nos los presenta de forma magistral. En esta serie no estamos ante un claro protagonista, si no que unos diecisiete personajes se reparten el protagonismo entre ellos (sí, sí, diecisiete). Y eso solamente se consigue con unos personajes muy trabajados y con enganche.

Estamos acostumbrados a que todas las series tomen a uno de los personajes como protagonistas y los demás sean personajes principales importantes, o incluso a un protagonismo compartido entre cuatro cinco personajes como es el caso de “Desperate Housewives” o “Brothers and Sisters”, pero hasta ahora nunca había visto una serie con diecisiete personajes principales-protagonistas.

¿Cuál es el mayor atractivo de estos personajes? Que todos son muy grises. No hay ninguno que sea especialmente bueno, aunque sí los hay que sean especialmente malos (pero con sus matices que los humanizan). Desde siempre he sentido un amor especial a los personajes oscuros y en cualquier serie o película me suelo “enamorar” de los personajes malvados, por eso no es de extrañar que mi personaje favorito sea el primer lacayo Thomas, un personaje despiadado interpretado de forma magistral.


“Downton Abbey” nos muestra dos mundos que conviven en el mismo espacio. Los condes y sus hijas en el castillo y los sirvientes en los sótanos y áticos del mismo. Ambos mundos paralelos se mueven por la casa sin cruzarse, cada uno tiene su espacio, y desde luego los sirvientes no pueden introducirse en el espacio de los condes a menos que ellos no estén presentes o se les reclame para algo. Esta contraposición entre ambos mundos hace aún más atractiva la serie.

También me gustaría hacer hincapié en las tres hijas de los condes. Tres mujeres. Un triángulo muy bien aprovechado. La hija mayor, la que debería heredar la fortuna, pero las mujeres no pueden hacerlo (es terca y con aires de superioridad), la hija mediana (poco agraciada y ninguneada en la casa) y la hija pequeña (de fuerte carácter revolucionario). No es de extrañar que entre las tres hermanas se establezcan envidias y por lo tanto traiciones.


En cuanto a la trama, realmente estamos ante una propuesta muy de telenovela, pero una telenovela bien hecha, sin caer en los típicos tópicos a los que estamos acostumbrados, por decirlo de algún modo, es una telenovela reinventada y de calidad.

Y por mi parte espero ansioso a que se estrene la segunda temporada, pero mientras tanto podré suplir ese vacío con el estreno de “Upstairs, Downstairs”, un remake de una exitosa serie de los años 70 que también narra la historia de unos aristócratas y del servicio.