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jueves, 22 de septiembre de 2011

GLEE - A la tercera NO fue la vencida



El verano se acaba y esto significa que las nuevas temporadas de las mil y una series que sigo comienzan de nuevo. Y la primera en visionar fue Glee y con ella vino el desencanto.

Tras una segunda temporada flojilla que iba decayendo y perdiendo la gracia inicial con la que se nos había presentado este proyecto, llega el primer capítulo de una tercera temporada que yo esperaba renacida y con vuelta a los orígenes, pero nada más lejos de la realidad.

El primer capítulo de la tercera temporada es aburrido, se me hace eterno y en realidad no pasa absolutamente nada que me sorprenda o me divierta mínimamente y además la selección musical con todo el espectáculo que se creaba a su alrededor es bastante insípida.


Yo me pregunto ¿Dónde ha quedado el particular humor al que nos tenían acostumbrados estos guionistas? Recuerdo una primera temporada con toques de humor ciertamente hirientes y cargados de dobles sentidos. Ahora simplemente tengo la sensación de estar viendo una serie juvenil más con unos conflictos superfluos donde parece que la única diferencia de otros productos es que en este cantan y bailan.

Una de las pocas buenas noticias de esta nueva temporada es la marcha del rubio boca-buzón de la serie y la incorporación definitiva del novio de Kurt, un personaje que ha conseguido ganarse a la audiencia con gran rapidez.

Seguiré viendo esta temporada de “Glee” y esperando que las dudas que me ha generado este primer capítulo se disipen, pero como realmente siga el nivel tan bajo tendré que plantearme abandonar esta Seriedad y dedicarme a otras que realmente mantienen el nivel o que al menos no permiten que decaiga a la velocidad de un meteorito estrellándose contra la tierra.

jueves, 26 de mayo de 2011

GLEE - New York, New York



Y la segunda temporada de “Glee” llega a su fin y lo hace con el capítulo que todos llevamos dos temporadas esperando: el coro llega a New York para luchar por el primer puesto en el Campeonato Nacional; un sueño que todos hacen realidad y que explicitan a través de Rachel Berry en un arranque del capítulo realmente bueno.



Y lo hace con un capítulo muy especial. Si bien esta serie es musical, la primera parte del capítulo 22 de la segunda temporada es un musical en sí misma. Recupera la estética más clásica de los musicales de Broadway y qué mejor escenario que la ciudad de NY. Aún no puedo quitarme de la cabeza la imagen de Rachel y Finn paseando por las calles neoyorquinas seguidos por varios de sus compañeros tocando la banda sonora. Y es que esta serie es eso, es fantasía y es música y con ello han jugado hasta el último momento.



Y como final de temporada no sólo deben dar cierre al resultado de los nacionales, si no que deben cerrar las tramas de todos los personajes.

En primer lugar tenemos a Will Schuester, el capitán del coro. Su sueño siempre había sido volver a subirse en los escenarios de Broadway y aprovecha el viaje para poder firmar un contrato, decisión de la que se arrepiente a última hora, porque como é bien se ha hartado de repetir siempre, en el coro son como una familia y deben formar equipo pase lo que pase.

Después tenemos la interminable relación de Rachel y Finn, que a mí personalmente ya me empieza a cansar, tanto tira y afloja no es normal, y ¿todo para qué?: para que en el medio de la actuación se den un morreazo delante de todo el público. Sí, es muy bonito, pero no es nada del otro mundo y lo prolongan hasta la saciedad, parando la música y girando alrededor de ellos, en fin… esperemos que en la tercera temporada no tiren tanto de esta relación y exploten los demás personajes como se merecen…



Después tenemos la otra relación, la de Kurt y Blaine. La pareja homosexual de Glee, que como las demás no ofrece nada nuevo tampoco. Después de mil altibajos típicos, de yo me engancho de ti, tú pasas de mí, tú te enganchas de mí y yo paso de ti; al final comienzan una relación que se consolida capítulo a capítulo. A ver si los guionistas de Glee, que van de tan revolucionarios se atreven un paso más y exploran esta relación como se merece en la tercera temporada.



Después tenemos la otra relación homosexual de Glee, esta vez de chicas. Ellas son Santana y Brittany. La primera es una homosexual en el armario que no quiere dañar su reputación de chica facilona (cosa que no acabo de entender) y la segunda es Brittany, la tonta e ingenua del instituto, totalmente colgada por Santana, pero totalmente colgada también por Artie (el minusválido del grupo). Aquí lanzo también un órdago, y es que espero que exploren este trío y creen tramas de esas a las que nos tenían acostumbrados cuando empezó Glee.

Y ya para acabar el recorrido por los personajes más importantes, tenemos a Mercedes y Sam. Aquí nos la han colado los guionistas, ningún solo indicio a lo largo de la temporada y ¡Pam!, en un segundo nos plantan a dos tortolitos y ale, ya tienen una trama abierta para la segunda temporada, no sé, no sé, esperaba más.

Y llegamos al final de la trama arco de la temporada: el concurso nacional de coros. Y como no podía ser de otra manera, no lo ganaron. Sería muy fuerte que este tipo de serie nos vendiese un final feliz en el que todos ganan, aún así algo en el fondo de mi corazón esperaba que este grupo de inadaptados consiguiesen al fin vencer en algo; aunque ese 12º puesto ya sabe a victoria para ellos.



A mí esta serie me ha entrado muy bien, pero poco queda ya de la comedia hiriente de la que presumían en sus inicios. Los guiones cada vez son más lights y menos comprometedores. Espero que la tercera temporada sirva para reencontrarse con sus orígenes, aunque yo seguiré siendo un fiel seguidor, porque las versiones de las canciones de todos los tiempos me tienen conquistado.